El Barranco de Licebar, normalmente seco pero muy estético y bien configurado entre altas paredes y zonas sinuosas, se inicia por un largo y estrecho pasadizo, que va garganteando hasta llegar a dos pequeños saltos con grandes marmitas que dan paso a un resalte taponado por un gran tronco, desde él, se puede apreciar la salida de la gran cascada de 55 metros, la cual podemos descender por la izquierda de una tirada, o por la derecha fraccionándola en dos. En este punto se engorga en un largo estrecho hasta llegar a una sucesión de cortos rápeles, tras los cuales el barranco se abre justo en un bonito hayedo con pequeños resaltes, fáciles de destrepar, hasta salir al circo de la última cascada del Barranco de Artazul.










