Un gran farallón nos da la bienvenida a la corta pero impresionante garganta que esconde el Río Ulldemó dando nombre a las Gubias del Regatxol.
Una vez dentro nos vence la sensación de estar en un lugar mágico, un templo de roca y agua, con pozas de enormes dimensiones y una espectacular sala antes de llegar a la gran cascada. Al descenderla, nos daremos cuenta que estamos rodeados por unas paredes que parecen llegar hasta el cielo.

- Marmitas de entrada
- foto Perita

- Salto a la badina
- foto Perita

- Montando el rápel de 50 metros
- foto Perita

- Cascada de 50 metros
- foto Perita
